viernes, 4 de septiembre de 2009
lunes, 31 de agosto de 2009
Más que un robo
Ya tamos en España, bajas?
Despierto de repente doy una mirada, reconozco el lugar y digo: Sï si, gracias causita.
No puedo dejar de recordar con amargura esta escena y es que aquel momento representa el limite entre más de 12 horas de diversión y el sentirse una victima, un súbito volver a la realidad y afrontarla ahora, sin celular, sin DNI, sin el dinero que me dieron mis amigos a guardar y claro hace dos meses que estoy sin chamba.
Y si me baje bien contento, agradecido, caminaba tranquilo pensando en que la combi no me llevo mas allá de mi destino, metí las manos en los bolsillos delanteros de mi pantalón buscando unas monedas, y luego en los bolsillos posteriores una y otra vez, con esa idea errónea que seguro he buscado mal, me vino otra idea y recordé que por seguridad siempre guardo mis cosas en el bolsillo de la camisa, jalo el cuello de mi chompa introduzco la mano, y sorpresa mi mano vuelve a salir, ¡me robaron! escuche el grito en mi cabeza, un corte en forma de bolsillo, mi rostro desencajado, cubro con mis brazos la vergüenza del robo, sería un robo común y silvestre pero… ¿y el dinero de la actividad? ¿me creerán que me han robado?
Despierto de repente doy una mirada, reconozco el lugar y digo: Sï si, gracias causita.
No puedo dejar de recordar con amargura esta escena y es que aquel momento representa el limite entre más de 12 horas de diversión y el sentirse una victima, un súbito volver a la realidad y afrontarla ahora, sin celular, sin DNI, sin el dinero que me dieron mis amigos a guardar y claro hace dos meses que estoy sin chamba.
Y si me baje bien contento, agradecido, caminaba tranquilo pensando en que la combi no me llevo mas allá de mi destino, metí las manos en los bolsillos delanteros de mi pantalón buscando unas monedas, y luego en los bolsillos posteriores una y otra vez, con esa idea errónea que seguro he buscado mal, me vino otra idea y recordé que por seguridad siempre guardo mis cosas en el bolsillo de la camisa, jalo el cuello de mi chompa introduzco la mano, y sorpresa mi mano vuelve a salir, ¡me robaron! escuche el grito en mi cabeza, un corte en forma de bolsillo, mi rostro desencajado, cubro con mis brazos la vergüenza del robo, sería un robo común y silvestre pero… ¿y el dinero de la actividad? ¿me creerán que me han robado?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
